
Durante una temporada han estado guardados en su caja, pero debido a que estamos decorando una parte de casa, en la que quiero pintar una pared con motivos infantiles he decidido que debían salir para ir cogiendo de nuevo la practica, no tiene nada que ver lo que he hecho con lo que quiero hacer, pero para ir haciendo practicas, mezclar pinturas y demás, me ha venido muy bien pintar esta cajita de madera.
He utilizado dos de mis colores preferidos, verde y morado, la técnica ha seguir a sido la del decapé y los pasos hasta llegar al resultado final ha sido los siguientes :
Lijar la base con una lija de agua, para que la madera quede bien fina, con un trapo retirar el polvo de la superficie para que quede limpia.
Dar dos capas de pintura acrílica de color morado, estirando bien la pintura y que quede bien cubierta la base, dejamos secar (mejor si es de un día para otro) y daremos dos capas más de pintura acrílica de color turquesa, esta vez sin cubrir toda la superficie, para que por algunas partes se pueda ver la pintura de fondo.
Lijar con una lija de esponja siguiendo la dirección del veteado, para eliminar en parte la capa de pintura turquesa, de manera que a la vista se entremezcle con el morado de fondo.
El grado de lijado dependerá del gusto personal. Los decapados auténticos, se deben al paso del tiempo, muestran dos colores en vetas muy finas, suavemente entremezcladas. Para conseguir ese efecto se debe pasar la lija muchas veces pero con suavidad.
Transferir los motivos florales con papel de seda y matizarlo con diferentes colores de pintura acrílica, dejar secar y utilizar cinta enmascaradora para que los cantos queden bien rectos, pintar con pintura metálica color dorado, lo que enriquecerá de forma notable la cajita.
Todavía no se que utilidad voy a darle a esta cajita, por el momento la he pintado de morado en el interior, pero seguro que acabara forrada con alguna tela de estos dos colores y servirá para guardar algún pequeño tesoro ...